¿Inviertes en ti?

Empecé a invertir en mi después de la catástrofe. Empecé a invertir en mi después de tener que dejarlo todo, después de pasarme un año entero sin salir de la cama, después de saber de verdad a qué sabía el suelo de tanto no poder levantarme de él. No es que no me lo hubieran advertido antes. Muchas veces antes. Pero es el típico consejo que tu ego se asegura de archivar con destreza: tienes que descansar, te mereces tiempo para ti, apenas tienes tiempo libre, no te nutres como deberías, te exiges demasiado…


No tenía tiempo para esas cosas. 

Estaba ocupada. 

Muy ocupada. 

Tenía cientos de cosas por hacer. 

Importantes, muy importantes. 

Grandes metas. 


Recuerdo sobre todo lo que de verdad pensaba para mi cuando me decían estas cosas. Una parte de mi sabía que lo que me recomendaban tenía sentido, la otra parte de mí no sabía cómo salir de sus estrictos moldes y se aferraba a ellos como podía. Creo que me acostumbré a depositar mi confianza en las cosas que lograba, hasta que me olvidé de todas las que perdía, incluída a mí misma. 


Supongo que lo aprendí por las malas, o quizá directamente por las peores, pero no puedo decir que nadie me lo hubiera advertido antes. Yo misma veía la caída en algún momento, pero prefería seguir corriendo en mi rueda interminable a ninguna parte. Tocar el suelo daba tanto miedo… 


Me gustaría haber invertido en mí antes. 

Me gustaría no haber caído con tanta violencia a un suelo con demasiadas aristas.

Me gustaría no haberme roto todos los huesos.

Me gustaría haber descansado antes. 

Me gustaría haber aprendido a decir que no antes. 

Me gustaría haber dependido menos de mis logros para creer en mí antes. 

Me gustaría haber escuchado a la gente que me decía que me exigía demasiado a mi misma antes. 

Me gustaría haber mimado mi cuerpo antes. 

Me gustaría haber cuidado mi salud mental mucho antes. 

Me gustaría haber invertido en mis sueños antes. 

Me gustaría haberme perdonado antes. 

Me gustaría haberme querido antes. 


Sí, me gustaría. Podría lamentarme por ello el resto de mi vida. Realmente sería una opción. Pero no es la mía. ¿Sabes lo que es real, lo que es verdad hoy, lo que verdaderamente importa?. 


He aprendido a invertir en mi. 

He aprendido a hacerlo con confianza ciega.

He acudido a los mejores médicos.

He trabajado con los mejores coaches de desarrollo personal. 

He aprendido de los mejores en el mundo de la motivación y el emprendimiento.

He trabajado con los mejores consultores de negocios digitales.

He aprendido de esas personas que han creado grandes cambios en la sociedad.

He aprendido. 

He invertido mi tiempo, mi dinero y mi atención en mi. 

He aprendido a confiar en mi y en mis sueños.

Y ha sido la mejor decisión de mi vida. 


Sí, me hubiera gustado tomarla antes, me hubiera gustado no haber tenido que estar destrozada para empezar a hacerlo, me hubiese gustado no necesitar tanto dolor para poder quererme. 


Pero hoy lo hago, lo hago a lo grande.

Y no lo cambiaría por nada. 


En este vídeo te cuento por qué deberías creer tú en ti y apostar por ti, aunque creas que es demasiado tarde. (PS: Nunca es demasiado tarde, nunca es demasiado pronto).


Déjanos en los comentarios cómo inviertes tú en ti y cómo piensas llevarlo al siguiente nivel, porque lo cierto es que invertir en tu progreso, en tu salud y en tus sueños es una decisión que nunca vas a lamentar. 


Marta Ribao Gil2 Comments