¿Tienes Claro Tu Porqué?

“Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”

F. Nietzsche



Vivimos en un mundo en el que hay gente yendo realmente deprisa, hacia ninguna parte. Gente haciendo un millón de cosas a la vez sin tener claro cuál es la que de verdad importa. Gente muy ocupada y poco presente. Gente con muchos proyectos y pocos destinos. Gente que hace mucho sin saber si lo quiere tanto. Gente que va de un lugar a otro por no pararse a mirar a dónde pertenece. Gente que se olvida de porqué hace las cosas. Gente que quizá nunca supo la razón por la que comenzó en primer lugar. Gente que se pierde en una brújula en la que no parece haber Norte ni Sur.


Y por eso pasan las cosas que se han vuelto comunes hoy en día.

Personas que abandonan a la primera de cambio.

Personas que se arrepienten de no haber sido lo que querían ser.

Personas que no le ven sentido a la velocidad a la que viven.

Personas que se sienten un fracaso con el primer “no” que reciben.

Personas que no soportan quedarse en silencio sin hacer nada para no oír el ruido de sus pensamientos reclamando respuestas.

Personas que necesitan ocuparse en mil cosas para no escuchar lo que sólo ellas mismas pueden responder.



Porque sí, vivir es como iniciar un viaje y, como todo buen viaje… hace falta un PORQUÉ para iniciarlo.

Un porqué para dar ese primer paso.

Un porqué para seguir en el camino.

Un porqué para seguir luchando cuando las cosas no son fáciles.

Un porqué para poder disfrutar del proceso.

Un porqué para seguir hasta el final.



Como bien decía Nietzsche, “Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”, pero: ¿Cuál es el nuestro?.


Creo que nos aterran dos cosas de esa pregunta, no descubrirlo nunca, o encontrarlo y que no sea lo que los demás esperan de nosotros. Y, ante el miedo a que alguna de esas cosas pasen, decidimos subirnos a la rueda de ocuparnos con mil acciones y mirar para otro lado. Ojos que no ven, corazón que no siente.



Pero, ¿por qué huímos de algo que puede darnos tanto?.



Creo que la respuesta puede estar en las expectativas que nos han y nos hemos marcado con respecto al propósito en nuestra vida. No creo que haya un propósito mejor ni peor que otro, ni más grande ni más pequeño, ni más importante o menos. Un propósito maravilloso puede ser algo tan aparentemente simple como “querer ser mejores y crecer cada día”. De hecho, a veces las cosas más simples son las que terminan dando resultados más gloriosos. No deberíamos “esperar nada” de nuestro propósito, sino atrevernos a escucharlo. Lo verdaderamente importante es que, sea lo que fuere, “nos mueva”, sea nuestro y esté presente en nuestra vida, para que podamos vivir una vida con intención y no una al azar marcada por los acontecimientos del exterior.



Hay ciertas preguntas que logran dar cierta claridad sobre cuál es nuestro propósito:

  • ¿Qué es lo que más valoras en la vida ahora mismo?

  • ¿Cómo consideras que aportas más valor a los demás?

  • ¿Qué es lo que más satisfacción te aporta crear o hacer?

  • ¿De qué es de lo que más te arrepentirías si nunca hicieras?

  • Si no existiera el miedo, ¿qué perseguirías y por qué lucharías?



No siempre es fácil responder a estas preguntas, pero merece la pena hacerlo, porque a la larga va a ser una enorme fuente de alegría para nosotros y para los que nos rodean.


Te mereces tomarte el tiempo que necesites para encontrar tus propias respuestas porque, al final de todo este viaje, te alegrarás de haber remado en la dirección correcta.



No me cabe duda, hay una respuesta única para ti, sólo tienes que atreverte a encontrarla.


Hoy puede ser un gran día para empezar.