¿Estás Liderando Tu Vida?

POR QUÉ LA HISTORIA QUE TE ESTÁS CONTANDO TE ESTÁ IMPIDIENDO CONSEGUIR LO QUE QUIERES


La oigo con bastante frecuencia, sin importar el momento del día, el lugar o el ambiente que visite. Parece una frase comodín para justificarlo todo y da la apariencia de ser sumamente inofensiva e incluso simpática cuando, a la larga, puede tener efectos nada deseables para quien la pronuncia - sobre todo si de verdad cree en ella.

“No tengo suerte”

Creo que esas tres palabras juntas son en anti-conjuro para que ocurra alguna magia en la vida de alguien, ni siquiera la que es posible.

Pensaréis, ¡qué exageración!, todo el mundo ha dicho eso alguna vez en la vida. Y sí, es cierto, todos hemos dicho y pensado alguna vez que “no teníamos suerte en algo”. Y sí, la suerte influye en la vida, es imposible negarlo, pero el problema de la frase en sí es que implica que nos hemos rendido ante ella.

Me explico, el “anti-conjuro” funciona tal que así:

No tengo suerte en los exámenes, luego voy a estudiar menos.

No tengo suerte en la amistad, luego no voy a confiar en nadie.

No tengo suerte en el fútbol, luego no voy a tocar el balón nunca más.

No tengo suerte con los negocios, luego voy a rendirme.

No tengo suerte con la salud, luego para qué cuidarme más.

El problema no está en las palabras, sino en la creencia que soportan y la historia que nos cuentan sobre nosotros mismos. En tres letras, te acabas de considerar víctima en algún aspecto de tu vida y has decidido que como es culpa de “la suerte” tú ya no tienes nada que hacer. Tres palabras te han bastado para declarar la derrota y, lo que es peor, creértela.

La historia que nos contamos a veces se esconde en pequeñas cosas como ésta, que dejan ver si nos estamos tratando como víctimas de nuestras circunstancias puntuales o como héroes con ganas de hacerlas frente y superarlas.

El matiz es pequeño, pero no sus consecuencias.

Si te crees el cuento de que tienes mala suerte, de que los demás en cambio la tienen buena, de que te han tocado malas cartas en la vida, de que ya no hay nada que puedas hacer, de que esto es lo que te ha ofrecido la vida y no hay más que intentar… Entonces has aceptado el GAME OVER. Realmente, en ese caso, habrá poco por hacer.

Porque sí, a veces la marea trae peces a la orilla pero, por lo general, somos nosotros quien tenemos que  salir a buscarlos si queremos que no nos falten. Incluso, para ganar la lotería, hace falta comprar un billete. La “suerte en la vida” parece algo parecido. A veces viene sin que la llamen pero, por lo general, somos nosotros los encargados de salir a buscarla día tras día, en este caso con bastante más esfuerzo que el de comprar un mero billete.


Hay mucha gente que no consigue lo que quiere no porque no pueda o porque no lo merezca, sino porque se ha convencido firmemente de que no hay nada que pueda hacer para lograrlo. No son sus posibilidades reales sino sus propias creencias las que les mantienen alejados de la vida que podrían estar viviendo si se estuviesen contando una historia distinta sobre ellos mismos.

¿Las buenas noticias?

Mi más sincera enhorabuena, no te has casado con las creencias que te cortan las alas. Tal y como permites quedarse a esas creencias que te ponen límites, puedes despedirlas e invitar y cultivar las que te liberan y te ayudan a crecer. Si tienes que casarte con algunas, que sea con estas últimas.

No voy a negar que es retador, no voy a negar que es difícil, no voy a negar que es un proceso y no sólo un hito, pero lo que sí puedo asegurar es que merece la pena.

Creo que quien se atreve a desaprender lo que no le sirve y trabajar en las creencias que le alejan de la vida que quiere vivir está al fin asumiendo su merecido papel de jefe de su historia, está atreviéndose a aprender lo que sí va a llevarle al siguiente nivel, está retando sus límites, está creando sus circunstancias y está preparando el camino para, por fin, poder vivir la vida que merece.

Porque podemos decir que en algún momento hemos tenido “mala suerte o buena suerte” en algo, pero lo único cierto es que la suerte tiende a quedarse con quien persiste un poco más de lo que cree posible.

La suerte, a largo plazo, es siempre de los valientes.

¿Y si tú retases las creencias que te limitan, qué harías diferente?