¿Te Haces Feliz?

POR QUÉ HACERTE LAS PREGUNTAS CORRECTAS PODRÍA MARCAR LA DIFERENCIA


Nos guste o no, nos parezca o no atractivo, suene o no divertido,  lo cierto es que gran parte de nuestra vida, por no decir la mayor parte, vamos a pasarla trabajando. Sí, en un trabajo, sea como sea para cada uno y en sus mil y un variantes distintas.


Realmente no es nada nuevo. Sin embargo, sabiendo esto, muchas personas siguen eligiendo sus trabajos por los motivos erróneos y acaban “ocupando sus años” en tareas que no les aportan satisfacción, que no contribuyen a ningún propósito y que, en términos cotidianos, no les hacen felices.


Así tenemos los ejemplos de los que lloran cada lunes, los que día a día se lamentan cada vez que suena el despertador y los que consideran que su vida es sólo eso que pasa durante los fines de semana o las vacaciones.


Muchos pensaréis: ¡Pero no todo el mundo tiene control sobre esto, no todo el mundo puede decidir qué trabajo realizar y no todo el mundo encuentra un trabajo que lo apasione!


Cierto, pero cierto a medias.


Hay muchos casos en los que, en efecto, las circunstancias laborales para una persona están bastante determinadas y no hay más margen de maniobra para el libre albedrío que el cambiar la mentalidad y la actitud con la que se lleva a cabo el trabajo que se tenga que llevar a cabo (por cierto, un aplauso para todas y cada una de esas personas en esa situación, sois muy valientes).


Pero hay otros casos en los que la persona, pudiendo elegir, lo hace por los motivos erróneos. En vez de preguntarse primero: ¿qué es lo que me hace feliz?, se pregunta en cambio: ¿qué es lo que puede aportarme más dinero, estatus o fama?. Y esto sí que es el inicio de una larga y lenta catástrofe.




Gary Vaynerchuk dice muy sabiamente que “te tiene que gustar el proceso, no lo que el proceso puede comprarte”, y es la cruda realidad. La verdad es que, si no te encanta el proceso, vas a rendirte al séptimo “no”, cuando en realidad el “sí” esté en el siguiente intento. Pero hay algo aún peor que “rendirse antes de tiempo”, y es lamentarse al final de la vida de cosas como: “no me divertí lo suficiente, pasé demasiadas horas en un trabajo que no me llenaba, sólo he vivido por los fines de semana, nunca he hecho lo que realmente quería hacer, nunca luché por mis sueños”.




Delicado, ¿verdad?. Pero tú no tienes que ser el que se lamente al final, sino que estás a tiempo de hacerte muy, pero que muy feliz. Te invito que seas el que se hace las preguntas que realmente importan primero. Te invito a que cambies las reglas. Te invito a que tú lo hagas diferente. Te invito a que te preguntes, en cambio:  




¿Qué es lo que me hace feliz?

¿Me aporta alegría el proceso de construirlo?

¿Me aporta sentido y satisfacción personal?

¿Me ayuda a aprender y mejorar?

¿Me hace sentir bien conmigo mismo?

¿Me ayuda a trabajar en mi propósito y dejar mi huella?





Quién sabe, quizá dedicarte un tiempo hoy y preguntarte esto te ayude a ganar claridad en los siguientes pasos a tomar en tu vida. Quizá, incluso, te haga hacer cambios, grandes o pequeños en el corto o medio plazo. Quizá, por algún motivo, te haga recordar lo que realmente te hace sonreír, y sólo por eso haya merecido la pena leer estas líneas.




No lo olvides, te mereces hacerte muy feliz, por ti y por todo lo que eso puede aportar y ayudar al mundo.

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