La Resiliencia, el Superpoder Definitivo

La palabra resiliencia para mi lo es todo. 

 

Es, sin duda, el superpoder definitivo de todos y cada uno de los mortales. 

 

Implica transformar el dolor en poder.

Implica hacer de lo malo algo provechoso.

Implica transformar la crisis en una oportunidad.

Implica hacer de nuestras debilidades verdaderas fortalezas. 

Implica encontrar obstáculos y hacerse aún más grande que ellos.  

Implica tomar unas circunstancias difíciles y transformarlas en lecciones.

Implica no preguntarse ¿por qué me pasa esto a mi?, sino ¿qué trata de decirme y qué puedo aprender de todo esto?

Implica, en palabras de Carrie Fisher, “tomar nuestro corazón roto y convertirlo en arte”.

 

En resumen, es la capacidad de tomar unas circunstancias concretas y transformarlas, moldearlas y superarlas hasta crear la vida que merecemos vivir. 

 

Y no, no es nada fácil, ni siquiera agradable. 

No hay instrucciones en ningún libro. 

No hay un mismo caso que se repita dos veces.

No hay forma de predecir tu victoria.

No hay atajos, tampoco trucos. 

No se trata sólo de resistir, se trata de superarlo. 

No se trata sólo de pasar la página, se trata de escribir un libro nuevo. 

No se trata sólo de luchar contra el fuego, se trata de renacer de las cenizas. 

 

Las veces que haga falta.

De la forma que haga falta. 

Con la valentía que haga falta.

 

Se trata, en definitiva, de transformar nuestras circunstancias como si fuéramos expertos alquimistas y crear con ellas nuestra propia historia de vida.

 

Porque hay algo que es innegable, y es que nadie nace con todas las cartas perfectas ni pasa sus días sin ausencia de problemas. Todos, todos y cada uno de nosotros, cargamos con nuestra propia cruz y nuestra propia oscuridad. Nadie, nadie se salva en esta vida de afrontar retos, por más perfecta que pueda aparecer la fachada de las apariencias. 

 

Pero es aquí donde la Resiliencia entra en escena.

  

Puedes dejar que las circunstancias te definan completamente, o puedes salir ahí fuera y decirles a que tú tienes mucho que decir en tu historia. 

Puedes obedecer a la suerte, o puedes crear la tuya. 

Puedes compadecerte, o puedes empoderarte. 

Puedes lamentarte, o puedes buscar soluciones.

Puedes dejar que hablen por ti las cosas que te pasan, o puedes ser tú quien cante tu canción.

Puedes aceptar tus circunstancias y bajar la cabeza, o puedes aceptarlas y poner la mirada muy alto en lo que quizá de momento no eres capaz de ver pero quieres luchar por conseguir. 

Puedes colgarte el cartel de “vencido”, o puedes ser el héroe que venga a rescatarte. 

Puedes llorar con lágrimas de derrota, o puedes cambiarlas por las de esperanza. 

Puedes quedarte como estás, o puedes superarte. 

Puedes rendirte, o puedes luchar.

 

Lo que es cierto es que el camino que elijas sí determinará lo que vivas, sin importar las cartas con las que iniciases tu andadura.

 

No elegimos lo que nos pasa, pero lo que hacemos con todo ello es lo que tiene el potencial de marcar la diferencia y escribir una historia completamente diferente. 

 

Por todo ello la resiliencia es el superpoder definitivo, y lo mejor de todo es que está al alcance de cualquiera, sin necesidad de llevar ninguna capa mágica o de caerse en una marmita en sus primeros años de vida. Basta con querer ser los dueños de nuestra historia y avanzar hacia ella con pequeños pasos cada día sin perder de vista la persona en la que queremos convertirnos y la huella que queremos dejar.

 

Eso, exactamente eso, es ser un héroe. 

 

¡Que la Resiliencia os acompañe!

Marta Ribao GilComment