Aviso Importante: Esto No Durará Siempre

Hay muchos días que vivimos con el piloto automático encendido, pasando de una lista de tareas a la otra, mirando el email, y haciendo “lo de siempre” de la forma “de siempre”. A todos nos ha pasado. Esos días nos olvidamos de algo tan evidente como fácil de olvidar en nuestro día a día, y es que nadie va a quedarse aquí para siempre. 

 

El problema de vivir como si se fuera a vivir para siempre es que se corre el riesgo de perder los días como si nunca fuera a acabarse. 

 

Y lo harán. 

 

No sé si os ha pasado alguna vez, pero el otro día me encontré cabreada con un nuevo programa de ordenador, molesta por que no conseguía hacer lo que yo quería. Mientras estaba concentrada en desarrollar mi modo “cabreo automático” con absurda precisión, a mi alrededor había llegado el otoño, el color del paisaje era diferente, los pájaros paseaban por el jardín con sus mil melodías y la temperatura era tan agradable que podía estar trabajando al sol sin riesgo de deshidratación. Todo estaba bien, incluso maravillosamente bien. Lo que había a mi alrededor era un conjunto mayúsculo de milagros, pero mi atención había decidido fijarse “por defecto” en un problema irrelevante que parecía nublar, aunque fuese por unos momentos, todo lo demás. 

 

La única verdad es que ese día no iba a durar para siempre. 

Ni ese ni ningún otro. 

 

Si nos descuidamos corremos el riesgo de que nuestro “piloto automático” nos mantenga concentrados sólo en las cosas que no son realmente importantes, dejándonos ciegos a las cosas maravillosas que nos rodean (Nota Importante: Las mejores cosas nunca son cosas). 

 

Nadie va a vivir para siempre y, tan horrible como pueda sonar, nos ofrece la oportunidad de tomar el regalo de vivir con la importancia tan única de lo que sólo se va a vivir una vez.

 

Steve Jobs decía que todos los días se preguntaba que si lo que estaba a punto de hacer sería lo mismo que haría si ése fuera el último día de su vida. Y no le faltaba razón porque, aunque no sabemos cuál será el último de nuestra historia ni cuándo llegará, si conseguimos tener más presente que esto es un regalo con principio y fin, podemos poner énfasis en hacer que cada página del libro sume y contribuya a la historia que queremos contar. 

 

Quizá para muchos esto suene trágico, pero hay algo que he empezado a hacer que me aporta mucha tranquilidad y me ayuda a estar presente en el día a día. Cada vez que me encuentro preocupada por algo me pregunto: 

 

“¿Si este fuera el último mes de mi vida esto que ahora me preocupa sería realmente importante y, si no lo fuera tanto, qué sí merecería mi atención en cambio?”. 

 

Es una pregunta muy simple, pero creedme, para mi lo consigue cambiar todo. 

 

Nadie tiene que vivir con este recordatorio en la frente, ni mucho menos con el “miedo a que se acabe” (nada de miedos, nunca aportan nada útil). Pero sí sería increíble que tomásemos esto como una oportunidad apasionante de hacernos más a menudo las preguntas que de verdad importan: 

 i.        ¿Qué quiero crear?

 ii.        ¿Qué quiero hacer?

iii.        ¿Cómo quiero ser recordado?

 iv.        ¿Qué no me gustaría dejar de vivir?

 v.        ¿Qué es lo que podría compartir?

 vi.        ¿Cuál va a ser mi huella?

 vii.        ¿Cómo voy a hacer que mi vida importe?

 

Cada día es una página en blanco, un regalo esperando a ser tuyo, una oportunidad única de CREAR y CONSTRUIR la historia que quieres para ti y los que te rodean. 

 

Que el único piloto automático sea tu recordatorio de la importancia de VIVIR el momento presente y abrazar el instante, antes de que éste se nos escape.

 

¿Qué vas a hacer tú para estar más PRESENTE?