Por si alguna vez has dudado de tu Valor

Algunas veces dudamos de nuestro valor. Nos sentimos “rotos”.

Me gusta esta historia porque es muy sencilla de entender, ya que ayuda a ver el cuento desde fuera, y a veces la perspectiva lo es todo.

Toma un billete y arrúgalo y sigue siendo un billete.

Sigue teniendo el mismo valor aunque lo pises en el suelo y se manche de polvo.

Sigue siendo un billete. Sigue conservando su valor.

Haya pasado por las dificultades que haya pasado.

Haya visto lo que haya visto en su paso de una mano a otra.

Haya sido manchado o arrugado.

SIGUE. SIENDO. UN. BILLETE.

SIGUE. VALIENDO. LO. MISMO.

¿Cuántas veces escuchamos a alguien decir que “está roto”?

¿Que esa experiencia les hizo tanto daño que “les rompió para siempre?

La expresión en sí no es per se dañina. Lo preocupante es lo que esconde.

De un cierto modo, cuando alguien dice que está roto parece que comparte que “SIENTE” que no vale lo mismo, que no es SUFICIENTE, que “YA NO” tiene el mismo valor que antes de la caída.

Y no sólo es FALSO, sino que ese sentimiento sigue produciendo dolor, incluso después del evento que en teoría originó esa sensación.

De un cierto modo, es la estrategia del DOLOR para quedarse con nosotros, para acompañarnos en nuestro viaje, para ser ÉL más fuerte.

Pero ningún dolor, por fuerte que sea, puede a la REALIDAD.

Ningún dolor, por fuerte que sea, es MÁS FUERTE que nosotros mismos.

Y más teniendo en cuenta que, pese al dolor, seguimos conservando exactamente el mismo valor que antes de la caída. Eso y unas cuantas lecciones aprendidas.

Si alguna vez te has sentido roto, si alguna vez has pensado que “ya no” serías capaz de algo o te has sentido más inseguro de lo que te gustaría por causa de este sentimiento, ES TU MOMENTO DE PARARLO.

Es el momento de estirar el billete, sacudirle el polvo, y darle la bienvenida al mercado de la vida.

Es momento de recordarle que VALE LO MISMO QUE VALÍA.

INCLUSO MÁS, porque ha vivido.

INCLUSO MÁS, porque se ha rehecho.

INCLUSO MÁS, porque ahora es consciente de su fuerza.

Es momento de recordarle que tiene la oportunidad de REESCRIBIR SU HISTORIA.

Y crear UNA AÚN MEJOR.

Y BRILLAR de nuevo.

Porque si hay algo cierto es que sólo puede romperse de verdad aquello que está dispuesto a rendirse.

Y tú seguro que no has nacido para eso.