7 Formas en que el Coaching ha Transformado mi Vida - Y También Puede Transformar la Tuya

 

Supongo que el Coaching sigue siendo, en muchos aspectos, un gran desconocido, lo que hace que muchas veces me encuentre con la siguiente pregunta: ¿En qué te ha ayudado el Coaching? ¿Cómo ha mejorado tu situación? ¿Qué valor le ha aportado a tu vida?.

 

Y sí, muchas veces, sobre todo al principio, me extrañaba muchísimo que me lo preguntasen. En cierto modo, a cada persona le apoya de un modo diferente, porque para cada persona “progresar” o “alcanzar el siguiente nivel” tiene diferentes connotaciones dependiendo del momento en que se encuentre en su vida.

 

Pero he llegado a enamorarme de esa pregunta porque me ha ayudado a observar tanto en mi como en las personas con las que he trabajado y trabajo a día de hoy cómo el Coaching ha cambiado mi vida y las suyas. La realidad es que no hay una única respuesta, sino varias formas en las que he observado que el Coaching es capaz de transformar la realidad de las personas y me gustaría contártelas en este artículo.  

 

 

+ PERSPECTIVA

 

Es sabiduría popular que 4 ojos ven más que 2. Y lo cierto es que no hay nada como trabajar con un Coach para ganar perspectiva del momento en el que estamos en nuestra vida, lo que realmente importa para nosotros, hacia dónde nos dirigimos y en qué tenemos que trabajar para llegar allí. Al fin y al cabo, es alguien entrenado para moverte a tu siguiente nivel y que va a ver los acontecimientos en tu vida de una forma objetiva para poder ayudarte a ordenar tus prioridades y ser coherente con las acciones que tomas para llegar allí.

 

En mi caso personal esto ha sido algo fundamental. Creo que son incontables las veces que nos olvidamos de lo que de verdad importa (o al menos nos importa a nosotros) y nos perdemos en la masa de lo urgente. Salir de ese ciclo no sólo ayuda a que podamos tener menor estrés y ansiedad sino que además es la clave para construir la vida que de verdad queremos. Trabajar con un Coach en lo personal me ha ayudado terriblemente a minimizar el tiempo en el que he perdido la perspectiva o mi foco y volver a él rápidamente para poder construir la vida que quiero.

 

 

+ EQUILIBRIO

 

El único crecimiento importante es el que puede ser sostenible. Y esto, amigos, suena a básico pero no parece ser lo más común. Fundamentalmente porque vivimos en una sociedad de lo rápido y parece que cuando nos centramos en algo queremos que salga cuanto antes, cueste lo que cueste, olvidándonos del resto del “ecosistema de nuestra vida”. ¿Cuánta gente no ha iniciado una dieta exprés y perdido las fuerzas la semana siguiente para disfrutar de sus amigos? ¿O cuánta no se ha centrado sólo en el trabajo en algún momento olvidando que tenía vida más allá de él? ¿Cuánta no ha olvidado cuidar su cuerpo y su bienestar porque “estaba muy agobiada”?.

 

El equilibrio es un gran reto en la sociedad moderna, y es un músculo que hay que ejercitar a diario porque si no, se debilita y puede llegar a dañar de una forma insidiosa nuestra calidad de vida. De nada sirve apostar por nuestro crecimiento si no es sostenible y no abarca todas las áreas de nuestra vida, incluidos nuestro bienestar y disfrute.

 

¿Qué pasaría si pudieras tener a alguien a tu lado que te recuerde todo esto de una forma más continuada? En mi caso, y teniendo en cuenta que partía con una elevadísima tendencia a convertirme en adicta al trabajo, el resultado ha sido la creación de una vida saludable con mucho más equilibrio del que nunca había soñado posible para mi. ¿Lo mejor? Que, paradójicamente a como yo misma solía pensar, soy más productiva que nunca, en todas las áreas de mi vida.
 

 

+ PROPÓSITO

 

Dicen que quien tiene un por qué es capaz de soportar casi cualquier cómo. Todos soñamos con dejar nuestra huella en nuestro paso por este planeta, o al menos poder tocar las vidas de las que nos rodean para mejor.

 

El cómo hacer esto es la materia más personal de cada uno. Lo que ocurre, por desgracia, es que no es algo que se practique “en la vida real”. La gente busca o tiene su propósito y piensa que el mismo va a venir a visitarlo y “hacerse realidad” cual carroza de cenicienta.

 

Pero esa no es la realidad. La realidad es que si estás buscando tu propósito y no haces algo activamente para encontrarlo no va a venir sólo a darte un beso. Si ya lo tienes, tampoco va a hacerse realidad si no das tú los pasos para que ocurra. Y hay días que la vida y lo urgente se ponen delante, y así pasa una semana, y dos, y hasta un mes. Y un día te preguntas ¿dónde está ese sueño que tenías y por qué eres tan desgraciado de que se haya alejado de ti?.

 

No hay fórmulas mágicas, para vivir con más propósito hay que “practicar más propósito”, día tras día, y tener a alguien que tenga esto incluso más presente que tú y esté de tu lado, no tiene precio (como tampoco lo tienen los sueños que intentas cumplir).
 

 

+ RENDIMIENTO

 

No sé si os ha pasado. Tenéis una semana cargada de cosas por hacer, grandes proyectos delante, y de repente un día te das cuenta de que las horas que pasas trabajando “no te cunden”, o que te encuentras más cansado de lo normal, o que tu entorno no te ayuda a dar lo mejor, o que no te atreves a tomar decisiones que necesitas para avanzar hacia tus objetivos por miedo o directamente por falta de claridad.

 

El rendimiento pasa a ser tu cruz, porque se traduce en mayores horas cumpliendo con “lo que tienes que hacer” y menos horas para ti. Y sí, lo has adivinado, entras en el terrible círculo vicioso que te lleva a más ansiedad, más estrés, menos equilibrio, menos energía, menos paz, y menos disfrute.

 

Todos hemos estado ahí y, de algún modo, nos han vendido durante toda nuestra vida que esa es la única forma de operar. ¿Quieres más resultados? Más horas ¿Más éxito? Más horas ¿Más dinero? Más horas. Y acabamos siendo parte de la maquinaria de un sistema en el que cambiamos tiempo por vida, disfrute, salud y bienestar.

 

Lo cierto es que hay otras maneras de vivir que no implican “conformarse” sino “pensar diferente” y, paradójicamente, también te llevan a MÁS, pero no sólo en términos económicos, que también, sino en todos los niveles de nuestra vida.

 

El Coaching me ha ayudado a entender el rendimiento de una forma totalmente diferente a lo que lo hacía antes, y precisamente eso ha conseguido que éste sea mayor que nunca.

 

 

+ CONSISTENCIA

 

Somos lo que repetimos habitualmente. Aristóteles decía que la excelencia no es un acto, sino un hábito. Bajando esto a tierra, yo diría que nos convertimos en lo que hacemos, y no siempre somos conscientes de cómo las pequeñas cosas pueden transformar nuestra vida.

 

Parece que entendemos muy claramente que los atletas tengan que entrenarse con mucha frecuencia, y tener hábitos que les empujen a ser mejores cada día para llegar a nuevos niveles de rendimiento. Para ello, lógicamente, entendemos que necesiten a un Coach para fomentar estos hábitos y profundizar en su entrenamiento para llevarles al siguiente nivel.

 

Lo cierto es que trabajar en nuestros hábitos no sólo afecta a lo físico, sino también a todo lo mental, y por eso mismo el trabajar con un Coach nos ayuda a mantener esa consistencia necesaria para no perder de vista nuestros objetivos, nuestro propósito y la persona en la que queremos llegar a convertirnos, incluso en esos días en los que precisamente eso nos cuesta algo más de esfuerzo.

 

 

+ SUPERACIÓN

 

No hay progreso sin retos, y no hay nuevas etapas sin superación de las anteriores. Lo mejor de todo esto es que no depende de que llegue el día de año nuevo, o el lunes, o primeros de mes, sino que el reto puede empezar (y debe, por cierto) aquí y ahora.

 

Para mi, un Coach es esa persona que sabe que mereces MÁS  y que no te dejará ignorar tu potencial sino que te empujará constantemente a explotarlo al máximo para que te conviertas en esa persona que puedes llegar a ser.

 

Honestamente, no aconsejo un Coach a alguien que no tenga intención de mejorar, hambre por construir una vida mejor o ganas de apostar por uno mismo. Porque en este aspecto la función del Coach es la de retarte a superarte, todos los días, con mayor intensidad de lo que lo harías tú mismo, para que tu potencial salga a la luz.

 

 

+ CONSTRUIR UN FUTURO A MI MEDIDA

 

No importa de dónde vengas o cuales hayan sido tus circunstancias hasta este momento, lo más importante es lo que quieras construir a partir de ahora. Tú eres único y, tu futuro, también.

 

Nada en mi formación de abogada y empresaria me decía que mi vocación iba a ser el Coaching, y en cambio, aquí estoy sintiéndome más plena que nunca. Los verdaderos cambios en nuestra vida sólo suceden cuando nos atrevemos a aceptar, querer y mimar todo aquello que nos hace únicos y lo compartimos con el mundo.

En una sociedad que nos vende modelos estándar de formas de ser y de actuar, el trabajo de un Coach consiste en potenciar tu carácter único y ayudarte a dejar atrás todos aquellos miedos que te impiden jugar con tus propias reglas en tu vida.

 

 

Hay muchas maneras en las que el Coaching ha transformado mi vida, y quizá en esta lista me haya dejado muchas por el camino, pero creo que son las que he citado las que más han marcado la diferencia y la siguen marcando hoy en día.

 

Si hay algo que he aprendido en estos años inmersa en el mundo del desarrollo y crecimiento personal es que vivir es un proceso de aprendizaje continuo cuyos límites sólo los establecemos nosotros. Creo que el siguiente nivel en la vida de cualquier persona requiere una nueva versión, nuevas habilidades, competencias, herramientas y estrategias, sobre todo en un mundo tan competitivo y cambiante como es el nuestro.

 

Creo, además, que para desarrollar todas ellas apostar por la figura de un Coach en nuestra vida es un movimiento ganador que nos va a permitir llegar mejor y más rápido a ese siguiente nivel al que queremos y merecemos llevarla. De no ser así, lo que está claro es que ni los atletas ni los ejecutivos de éxito tendrían uno y quizá sea el momento de preguntarte si tú también estás listo para apostar por ti.

 

Por último, si hay algo que recomendaría a cualquiera que esté leyendo estas líneas, es que no pusiese ningún tipo de límites a lo que puede llegar a convertirse, sin importar dónde esté su particular línea de salida, porque las posibilidades son infinitas y siempre hay un nivel más en el que podemos vivir. Lo importante es atreverse a dar el primer paso. 

 

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