Viviendo Fuera de la Zona de Confort

Las 3 verdades que no te cuentan sobre ella y que necesitas saber 

Zona de Confort Crecimiento Coaching Marta Ribao Gil

 

Hace más o menos un año empezaba mi andadura con este proyecto de “The Mindful Pumpkin”. No os voy a engañar, en el inicio no tenía ni la más remota idea de dónde quería llevar todo esto. De hecho, el tema “blogging” (que es, al fin y al cabo, como comenzó todo esto) me sonaba a temas que estaban muy lejos de lo que yo quería tratar y ponía cara de póker cuando me preguntaban sobre exactamente qué era todo esto. Lo único que sabía era que escribir me transportaba a un lugar en el que quería quedarme más tiempo, y que el impacto que tenían mis palabras en las personas conseguía un efecto que hacía que me brillasen los ojos incluso en momentos en los que mi lucha contra la ansiedad y la depresión seguía siendo quizá más retadora de lo que me hubiera sentido cómoda reconociendo.

 

Si puedo reconocer algo hoy es que jamás había hecho nunca algo más fuera de mi zona de confort que todo esto, en toda mi vida.

 

No sabía cómo funcionaba, lo que quería exactamente de todo ello, los cómos, la manera en que podía hacerlo crecer, ni el destino al que me dirigía. En muchos momentos me sentía viajando en un tren y mirando por la ventanilla el paisaje sin saber exactamente hacia qué lugar del planeta me estaba llevando todo esto. Muchas veces, incluso, tenía la sensación de que podía no estar yendo a ninguna parte. Nunca me había sentido así hasta entonces, siempre había creído saber hacia dónde me dirigía y cuáles eran los pasos, por difíciles que fuesen. Con esto sólo tenía claro el “por qué”, y esa fue mi única veleta en esos momentos en los que me sentía más que perdida.

 

Hay una frase de Nietzsche que dice “Quien tiene un porqué para vivir es capaz de soportar casi cualquier cómo”. Y creo que eso, ahora ya con más perspectiva, fue lo que me hizo tirarme de lleno en esa piscina tan fuera de mi zona de confort que hoy es nada más y nada menos que un proyecto de vida que me ilusiona y que da sentido a todo lo que hago.

 

Pero, sin entretenerme más con mi historia, sí quería hablar sobre tres verdades fundamentales de esa vida “fuera de la zona de confort” que merece la pena conocer para que nadar en ella sea más fácil, aún cuando haga frío.

 

Comenzamos.

 

1.         No es, nunca, nada fácil

 

Parece que se ha puesto de moda la frase de que la vida en la zona fuera de confort es la interesante y es esa zona en la que sucede la magia y, pese a estar totalmente de acuerdo con ella, creo que por un lado puede convertir en “glamuroso” un proceso que es, en esencia, difícil.

 

De acuerdo a la frase, parece como que tú sales de tu zona de confort y automáticamente llega la magia a tu vida (¡chas!) y, en realidad, la experiencia no se parece mucho a eso. De hecho, la sensación cuando sales de tu zona de confort es la más parecida a estar dando vueltas dentro de una lavadora sin saber exactamente cuándo la máquina tiene la intención de parar o si lo hará alguna vez. También es una sensación similar a la de Alicia en el laberinto, sin saber muy bien cómo vas a salir ni lo que te vas a encontrar a cada paso.

 

La verdad es que siento contar esto así porque parece que no es algo muy “fancy” de decir, pero es necesario saberlo porque mucha gente salta a la piscina y en cuanto empieza a hacer un poco de frío se pregunta por dónde está esa magia, y tiene la sensación de que “no lo va a conseguir nunca” porque la magia no ha aparecido al instante y las cosas se hacen más duras de lo que parecían al inicio.

 

Salir fuera de la zona de confort no es un salto al vacío, pero sí hay golpes, arañazos, días malos y situaciones que salen mal, pero todo eso no significa en ningún caso que esa no sea tu piscina, ni que lo que buscas sea imposible de encontrar, ni que te hayas equivocado de sendero, ni que “esto de la magia no sea para ti”.

 

En este mundo de la zona fuera de confort, que haya obstáculos significa que estás en el camino correcto, y sólo en el momento que aceptes eso, estarás listo para pasar a la siguiente fase.

 

2.         No es una zona de “no confort”, sino una zona de crecimiento

 

Hemos hablado de esos arañazos, del frío, de las dudas… Eso, tan lejano al “confort”, es tu nueva Zona de Crecimiento, porque ese fue desde el inicio su verdadero nombre y su principal objetivo: Hacerte Crecer.

 

Para unos esa Zona es viajar a un país desconocido, para otros es aprender a estar solos, para otros es iniciar un proyecto, para otros es dejar en el pasado esa situación que no aporta nada, para otros tantos es darse una segunda y genuina oportunidad… Para cada persona significa cosas muy diferentes en cada momento de su vida, y todas son realmente valiosas y todas hacen que nuestra vida se expanda y se mueva hacia delante.

 

La belleza de esta Zona es que es profundamente rica:

Muchas lágrimas, muchas sonrisas.

Muchos miedos, muchos objetivos.

Muchas penas, muchas alegrías.

Muchas preguntas, muchas respuestas por descubrir.

Mucho vacío, muchas sorpresas nuevas que llegan a llenarlo.

 

Esta Zona de Crecimiento no será tan sexy como nos la venden, pero sin ser tan sexy es tremendamente sólida, y está llena de posibilidades.

Es la Zona de la Intensidad y la de la sensación de estar viviendo la vida como merece ser vivida.

Es la Zona que, si aprendes a quererla, te sorprende con toda la magia que ya no esperabas, con una intensidad que parecías haber creído imposible.

En definitiva, es la zona que hace que las cosas “merezcan la pena” y, si te atreves a quedarte en ella el tiempo suficiente, te sorprenderá con su siguiente sorpresa.

 

3.         Si permaneces en ella el tiempo suficiente, pasa a convertirse en tu nueva zona de confort

 

Llega un momento de tu vida en esta zona en la que eso que tanto te asustaba pasa a convertirse en terreno conocido y, de una cierta forma, comienza a ser tremendamente familiar. Como “por arte de magia” lo que antes parecía demasiado complicado o inalcanzable, ahora forma parte de lo habitual en tu vida. Cuando esto pasa, te das cuenta de que tu vida “ha crecido”, como lo hace esa semilla que plantas y que ahora pasa a ser mucho más visible que algo meramente enterrado.

 

Cuando esto llega, no te olvides de disfrutarlo, no te olvides de celebrar que, lo que ahora das por hecho, hace no tanto parecía inalcanzable.

 

Ese momento de mirar cara a cara a lo que has construido en esa Zona de Crecimiento que tanta Intensidad de costó, siempre, no importa todo lo largo que fuese tu paso por la lavadora, el laberinto y hasta el infierno en llamas, merece la pena, será único y será por siempre tuyo.

 

Pero esto no es toda la historia.

 

Todo final es el inicio de algo nuevo. Y tu nueva y enorme zona de confort es mágica, pero aún tienes la posibilidad de hacerla crecer, cuantas veces quieras.

 

¿Lo mejor?

 

Que esta vez ya conocerás el camino y sabrás que, venga lo que venga, eres capaz de crear magia al final del túnel, sin importar lo largo que sea éste.

 

Las posibilidades de crear, aquí y ahora, son infinitas. 

¿Cuál será tu primer paso? 

 

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