Habrá Días...

Una Reflexión para esos Días No tan Fáciles. 

Habrá días en los que sientas que no perteneces a ninguna parte. 

Días en los que abras los ojos, y ni siquiera la luz de fuera pueda llenar toda la oscuridad que sientes por dentro. 

Días en los que la vida pesará demasiado para llevarla cargada sólo con tu cuerpo. 

Días en los que te falten personas. 

Y recuerdos. 

Y ganas. 

 

Habrá días completamente azules, en los que todo te dará frío, hasta quizá el sol. 

Días en los que las cosas que te digas y pienses te hagan daño, y te hagan olvidar que están equivocadas. 

Días en los que sonreír será toda una hazaña, en los que ni siquiera el chocolate consiga endulzar lo que sientes. 

Días en los que te cueste respirar. 

Y seguir. 

Y vivir.

 

Habrá días en los que sólo sientas ausencia, angustia y miedo. 

Días en los que nada tenga sentido, por más que trates de buscarlo. 

Días en los que sientas que eres demasiado frágil para un mundo que a veces golpea con tanta fuerza. 

Días en los que te duela tanto lo que sientes que quieras tirar la toalla, arrancar el dolor y escapar de todo. 

Para siempre. 

 

En esos días, sobre todo en esos días, quiero que recuerdes esto.

 

Que los atardeceres siguen pasando cada día, esperando a que los mires. 

Que todo al final se entiende, hasta el dolor que sientes.

Que hay gente ahí fuera ayudando a personas que lo han perdido todo, sin esperar nada a cambio, que te darían un abrazo al saber cuánto sufres. 

Que hay lunas tan brillantes que te harán incluso querer aullar. 

Que existen personas que un día necesitarán tu sonrisa para seguir adelante. 

Que nadie hará las cosas que tú haces como tú las haces, y eso será siempre irremplazable.

Que el dolor que sientes ahora tendrá sentido un día y, aunque ahora parezca misión imposible, conseguirás mirar cada herida con el orgullo de quien ha sabido sobrevivir y reconstruirse de nuevo.

Que alguien en el mundo está pasando por exactamente lo mismo que tú, y necesita que tú también sigas peleando para poder continuar.

Que estar roto es sólo el primer paso para reconstruirse como uno quiere realmente y merece ser.

Que la vida se puede vivir de muchas maneras que aún no conoces, y que te mereces descubrir las que necesites hasta que des con la tuya.

Que quizá te pierdas eclipses y estrellas fugaces si te rindes, y muchos momentos que aún tienen que pasar por tus ojos.

Que mereces la pena, incluso en los días en los que ni tú puedes cargarla. 

Pero, sobre todo, te mereces la ALEGRÍA, porque ella está deseando volver a ti. 

 

Nada dura eternamente, ni siquiera el peor de los días o el más largo de los inviernos.

 

En esos días grises y azules, precisamente en esos días, quiero que recuerdes que la alegría está mucho más cerca de lo que crees y que tú mereces, más que nadie, sentarte con ella a volver a enamorarte de la vida. 

 

No te rindas, nunca se sabe, podría estar ya esperándote a la vuelta de la esquina.