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Esto Sólo Acaba de Comenzar

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Cuando empecé todo esto no me esperaba nada. Mi única intención era escribir y compartir mi mensaje porque eso era lo que realmente me funcionaba para estar mejor. Descubrí que escribir y crear cosas funcionaba como la mejor medicina y, poco a poco, fui dejando que los pensamientos escritos en papel o pantallas fuesen parte de mi rutina. No os voy a engañar, no fue fácil compartir nada, sobre todo algo que había sido tan demoledor en mi vida. Pero tampoco os voy a engañar, yo creía profundamente en todo momento que mi misión era compartirlo.

 

Había vivido con ansiedad más de 10 años de mi vida y mi depresión no era más que una fase final de todo lo vivido. Sabía qué se sentía cuando pasas por algo así. Conocía el silencio alrededor, las preguntas incómodas de la gente que no entiende por lo que estás pasando, el propio silencio al que uno mismo se condena, y las millones de veces en las que uno tiende a culpabilizarse por algo que no depende de nadie. Conocía perfectamente esa clase de dolor tan profundo que no se va con las lágrimas o con salir con tus amigos o con irte de viaje al otro lado del mundo. Sabía de ese dolor que te deja tirada en la cama durante días, mientras el mundo alrededor sigue girando a una velocidad que te parece inalcanzable. Sabía del dolor que te hace sentir incapaz e insuficiente, y no quería que todo eso quedase ahí.

 

No soy la primera ni la última en pasar por algo así, pero sí quiero que la siguiente persona que tenga que pasar por esto sepa tan sólo tres cosas: que de lo que le está pasando no hay nadie culpable, ni siquiera ella misma; que no está sola; y que todo eso, aunque parezca imposible, se pasará algún día. Sé que puede parecer evidente, pero creedme, cuando estás en medio de la tormenta parecen afirmaciones imposibles. Quedaros con que “todo se pasará”, con eso, de momento, es suficiente.

 

Como dije, cuando empecé no esperaba nada de todo esto, nada más allá de dejar mi mensaje para que algún día, ya fuese en el Siglo XXI o en el XXVII, alguien pudiese leerlo y sentirse mejor, aliviado, con más energías o con algo más de luz. Pero la respuesta fue arrolladora. El primer día, la web, aún con poquísimos contenidos, llegó a 1,000 visitas. En tres meses, a 100 países. Y eso no es lo mejor, al menos no para mi. Eso son los números que te piden en las Conferencias y lo que a veces creemos que “justifica lo que hacemos”. Para mi, los números siempre han estado en un segundo plano. Lo mejor, lo mejor sin duda, eran los mensajes con nombre y apellidos que recibía de diferentes países, con gente contándome su historia y hablándome de la fuerza que le habían dado mis palabras en un momento difícil.

 

Este proyecto me ha acercado a personas de un valor humano incalculable y me ha hecho ver la vida con otros ojos. Recuerdo en Nueva Orleans exhibiendo mi idea en una Conferencia de Tecnología (como si esto fuese la cosa más tecnológica del mundo) cómo un hombre se puso a llorar delante de mi Stand diciendo que sólo saber que existía algo así le daba esperanza y fuerza para seguir. Nunca lo olvidaré. Esas momentos, esas personas, esas palabras, son lo que da sentido a mi trabajo cada día. Por esas personas empezó y por esas personas sigue ese proyecto, más allá de los números y las estadísticas a las que parece que nos aferramos en un mundo que parece valorado en likes.

 

Por todo ello, este proyecto va dedicado a todas esas personas que, aunque vieron imposible seguir adelante, lo hicieron. Porque siempre merece la pena seguir, aunque muchas veces no sepamos por qué. Creo que hay algo de magia en dejar que el tiempo nos deje descubrir las respuestas. También va dedicado a los que creen que no lo conseguirán, porque se equivocan, y a los que creen que “no son suficientemente capaces”, porque quizás tal vez lo que sean es demasiado únicos. En especial, este proyecto va dedicado a mis padres y mi hermano, que me han acompañado en todo este camino, me han querido incondicionalmente y han confiado en mi fuerza pasase lo que pasase. Nunca podré agradeceros lo suficiente todo lo que he crecido gracias a vosotros, sois el mejor regalo de vida.

 

Mi misión con este proyecto no es otra que empoderar a las personas a construir la vida que sueñan, porque muchas veces dejamos que los obstáculos del día a día se crucen en nuestro camino y nos olvidamos de mirar nuestra vida con la perspectiva que merece. Lo que busco no es más que ayudar a todas esas personas que esperan más de la vida, que tienen una sed inagotable de aprender y crecer y que aspiran a hacer de su vida algo único. No hay nada que me parezca más interesante que la posibilidad de cambiar las cosas, la capacidad de crear y la capacidad de hacer que las cosas sucedan.  El mundo sería un lugar mejor si nos diésemos cuenta de que todos tenemos un regalo único que aportar.

 

Gracias por acompañarme en este camino y en este proyecto que construyo cada día con tanto cariño. Nos esperan grandes sorpresas, todo esto no ha hecho nada más que empezar.