Sacar de lo Malo lo Mejor

El Arte de Hacer Limonada

Sacar de lo Malo lo Mejor

 

Se dice, y así parece indicar su prólogo, que la primera parte del Quijote de la Mancha fue escrita durante el tiempo en el que Cervantes tuvo que pasar en prisión. Parece mentira que una obra maestra que ha marcado la historia de la literatura universal de tal manera pudiese salir de algo tan oscuro, triste y solitario como el tiempo que una persona está condenada a pasar en cautiverio. Pero, a veces, las mejores cosas, esas que luego recordamos siempre, salen de los momentos más difíciles que vivimos.

 

Este artículo va por todos y cada uno de esos momentos “no tan memorables” que hacen posible que sucedan esos momentos tan inolvidables. 

 

 

Recuerdo mi vida hace tan sólo un año, cuando la ansiedad y la depresión lo empapaban todo, recuerdo cómo un papel y un boli podían ser tan tranquilizadores en esos momentos en los que lo único que parecía seguro eran las siguientes lágrimas. Creo que cuando se viven cosas muy difíciles en nuestra vida, sean las que sean para cada cual, lo que el cuerpo te pide a gritos es que saques ese dolor como puedas de tu cuerpo, que consigas que todo ello termine.  

 

¿Cómo?

 

No hay ningún libro escrito sobre ello; ni siquiera un triste tutorial de YouTube que tanto nos soluciona la vida; tampoco se busca en Google – aunque parezca increíble. La respuesta depende de cada uno, porque hay tantas como personas y momentos o situaciones vividas. Ninguna es mejor o peor que la otra, y todas guardan la puerta a la oportunidad que cada uno decida crear.

 

Yo personalmente creo que la mejor respuesta al Dolor, a “Lo Malo”, es CREAR. Llámalo arte, llámalo escribir, pintar, hacer fotos, leer o hacerte voluntario. Cada uno encuentra la manera de construir algo suyo. Cada uno encuentra la manera de conseguir que todo ese dolor se transforme de alguna forma y en algún momento en algo que merezca la pena.  

 

En palabras de Carrie Fisher, la eterna princesa Leia, “Take your broken heart, make it into art” o, lo que es lo mismo, “Toma tu corazón roto y conviértelo en Arte”. Esas son las palabras que resonaban más fuerte cuando yo estaba más débil. Transformar el dolor en arte, en algo que pudieses crear, eso sí que me parecía cambiar las reglas del juego, eso sí me parecía que podía merecer la pena. Dudo que existan herramientas más poderosas que eso, que funcionen con ese tipo de “combustible” que todos recibimos en nuestra vida en algún momento.

 

La verdad es que las posibilidades son infinitas, a la altura del más sofisticado tipo de alquimia, y lo mejor es que no hace falta absolutamente nada para que eso suceda. Todos somos capaces de usar esa “magia” tan terrenal de transformar nuestro dolor en algo que esté por encima de quienes somos y las circunstancias que vivimos.

 

El escritor Neil Gaiman también lo indicaba en su Discurso de aceptación de un Doctorado Honorario en la Universidad de las Artes:

 

“Y recuerda que sin importar en qué disciplina estés, ya sea que eres un músico o un fotógrafo, un gran artista o un caricaturista, un escritor, un bailarín, un diseñador, lo que sea que hagas tienes algo que es único.

Tienes la habilidad para hacer arte. Y para mí, y para tanta gente que he conocido, eso ha sido un salvavidas. El mayor salvavidas. Te lleva por los buenos tiempos y te ayuda en los otros. A veces la vida es difícil. Las cosas salen mal, en la vida y en el amor y en los negocios y en la amistad y en la salud y en todas las otras cosas en las que la vida puede salir mal. Y cuando las cosas se ponen difíciles, esto es lo que debes hacer:

               Haz buen arte. Lo digo en serio.

¿Tu esposo se escapa con un político? Haz buen arte. ¿Tus piernas fueron aplastadas y luego comidas por una boa constrictor mutante? Haz buen arte. ¿Los impuestos te pisan los talones? Haz buen arte. ¿El gato explotó? Haz buen arte. ¿Alguien en Internet piensa que lo que haces es estúpido o malvado o que ya todo ha sido hecho antes? Haz buen arte.

Probablemente las cosas van a arreglarse de algún modo, y eventualmente el tiempo quitará la espina, pero eso no importa.

Sólo da lo mejor. Haz buen arte.”

 

La realidad es que existen personas ahí fuera creando arte día a día a partir de cosas que no son tan bonitas de contar, y nosotros tenemos esa posibilidad de sumarnos a esa lista de alquimistas con el poder de transformar el dolor en arte o, como se dice más comúnmente, haciendo limonada limón tras limón.  

 

Mi limonada particular es este proyecto, pero me encantaría saber cuál es la tuya.  

Sea como fuere, y hagas lo que hagas, no te olvides de Hacer Buen Arte.

 

¿Tienes una receta de tu limonada particular, de tu tipo de arte, de tu alquimia?

¡Comenta más abajo y cuéntanos, nos encantará saber de tu experiencia!