Desenmascarando la Ansiedad

Es tu circunstancia, no tu destino.

Mi historia con la ansiedad comenzó cuando tenía 7 años. Estaba en un avión de vuelta de Euro Disney y de repente todo tipo de pensamientos se amontonaron en mi cabeza haciéndome muy difícil respirar. Pensaréis que no puede haber un lugar más feliz para una niña de 7 años que Disneyland Paris, pero la ansiedad no entiende de esas cosas.

No entiende de momentos que deberían ser especiales, de días que necesitas estar concentrada, ni tampoco de fechas importantes. A mi me tocó aprender todo esto bastante joven, por suerte o por desgracia, pero no es lo único que he aprendido.

Quizá lo que más me ha costado aprender de ella y también lo que más me ha hecho crecer es descubrir que sólo es una circunstancia, y nunca la dueña de tu destino.

 

Me pregunto cómo sería mi vida si hubiese hecho caso al guion que trataba de escribirme mi ansiedad, incluidas las partes que intentaban definir quién era, lo que valía y de lo que era capaz. La ansiedad siempre ha sido esa voz que repetía que no era suficiente, que no lo conseguiría, que llegado el momento e irremediablemente, fallaría. Ha sido esa voz que conseguía paralizarme en momentos clave o sentirme sola rodeada de mucha gente. Ha sido quien ha conseguido hacerme llorar hasta no poder sentir mi cuerpo y esa eterna inseguridad que me ha hecho dudar de mi misma cuando más me necesitaba. En definitiva, la ansiedad ha sido ese infinito recordatorio de que nada merecería la pena.

 

Pero lo único real de todo esto es que ella no soy yo, y yo nunca me he rendido.

 

He respirado más hondo cuando parecía más difícil.

He seguido andando cuando parecía que todo me paraba.

He seguido creyendo, cuando mi ansiedad me decía que nunca merecería la pena.

He apostado por mi, sin descanso, hasta cuando ella me repetía que no era suficiente.

 

Y así, un día tras otro, he ido construyendo mi propia historia, libre de su complicado guion, sus intenciones, y de sus miedos.

 

Aún vuelve de vez en cuando, y la sonrío cuando llega, porque sé que lo único que acaba consiguiendo es que yo brille más fuerte.

 

Tu ansiedad no es tu destino.

Brilla más fuerte.

Escribe tu Historia.

 

 

Me encantaría saber cómo es tu historia con la ansiedad y qué grandes aprendizajes has sacado de ella. Seguro que brillas más fuerte, ¡Comenta más abajo y cuéntanos tus aprendizajes!.